El Bolívar Soberano se niega a nacer
A escasos días de la nueva fecha que fijó el gobierno para que tenga lugar la reconversión monetaria inicialmente prevista para junio, todo indica que nuevamente se postergará la sustitución del Bolívar “Fuerte” por el “Soberano”. Muy probablemente en esta oportunidad no haya un acto teatral como el de fines de mayo, y la postergación se oficialice en un decreto publicado en gaceta. Esta vez no hay forma de endilgarle la culpa a terceros, aunque no cabe descartar que el anterior presidente y los cuatro directores del BCV que fueron sustituidos recientemente terminen siendo los chivos expiatorios.
Pero me llama la atención algo que ha venido sonando en las últimas semanas y que aparentemente tiene al gobierno en un dilema.
El falso dilema
De acuerdo con reportes de prensa, el gobierno/BCV estaría considerando modificar lo previsto en las normas para la reconversión, para que, en lugar de eliminar 3 ceros, se eliminen 6, ante la constatación que la inflación en estos dos meses hace poco útil dividir entre mil las cantidades nominales. He escuchado que han habido largas discusiones considerando las ventajas y desventajas de ambas opciones, tiempo a mi juicio desperdiciado, pues la escala de la reconversión es irrelevante de mantenerse las políticas económicas actuales.
El verdadero dilema que no quieren reconocer
Esto último es lo que pareciera no se está discutiendo en el seno del gobierno. El dilema tácito que enfrenta el gobierno estriba en si debe reconocer que la concepción económica está errada, y que la hiperinflación requiere acciones que van contra la visión ideológica predominante en el gobierno, no una mera medida cosmética de quitarle unos ceros a la moneda.
Los recientes nombramientos en el BCV antes comentados y la forma como han sido atacados por traidores quienes dentro del sector chavista se han atrevido a proponer medidas aisladas, pero en la dirección correcta, no da pie para creer que esa discusión tenga lugar y, menos aún, que se traduzca en el viraje requerido.
Pero hay problemas urgentes que no pueden esperar a que se tomen las decisiones correctas para detener la hiperinflación. Es posible, incluso, aplicar paliativos a esos problemas (escasez de efectivo, difícil manejo de las cantidades nominales) sin necesidad del engorroso e inútil (en las actuales circunstancias) proceso de reconversión.
En gran medida estas medidas las puede decidir y ejecutar el BCV sin necesidad de decretos presidenciales. Esto puede ayudar a evitar a que haya titubeos por problemas de imagen.
Pero estas medidas requieren que tanto el gobierno como el BCV reconozcan, al menos privadamente, que la situación es insostenible y que habrá que tomar acciones que avergonzarán como país. Tampoco son muchas de ellas originales. Algunas las han propuesto otras personas en meses anteriores. Otras son tomadas de escenarios hiperinflacionarios en otros países. No solucionarán los desequilibrios de fondo, pero la mayoría tendrán efecto inmediato, y podrán mantenerse hasta tanto haya el giro de políticas económicas requerido.
Medidas paliativas sugeridas
1. Resellado de billetes
En las bóvedas del BCV debe haber una cantidad importante de billetes, nuevos y usados en buenas condiciones, de denominaciones inútiles actualmente (10, 20, 50…) Hay que imprimirles un sello en forma mecánica modificando la denominación. Por ejemplo, un billete de Bs. 10 pasaría a ser de Bs. 30 mil.
Lo importante es que el valor del billete resellado no coincida con el de ningún billete en circulación actual o previsible. Y cada valor del sello debe usar el mismo billete de la antigua denominación. Por eso recomiendo asignar valores inusuales: 30, 60, 70. En la medida que los precios sigan aumentando, se cambia el monto del sello acompañando a los precios.
Tampoco hay que preocuparse demasiado por falsificaciones o fraudes. Esto requerirá invertir tiempo y dinero en falsificar el sello, así como disponer de los billetes de base. ¿Quién va a hacer eso si ese billete perderá la mitad de su valor en un mes o menos?
2. Billetes de emergencia
De quedarse el BCV sin billetes antiguos que resellar, tendrá que imprimir billetes de emergencia, aún más sencillos que los tinoquitos o los billetes que han estado emitiendo algunas personas o instituciones en forma privada. En ningún caso debe caerse en la tentación de usar los nuevos billetes con la denominación de Bolívares Soberanos, pues es preferible que se almacenen para su uso futuro, dado su costo.
3. No acuñar ni distribuir monedas
De acuerdo con sus cifras, el BCV no ha lanzado a la calle monedas desde fines de 2017, lo cual es lógico. Debe mantenerse esa suspensión.
4. Tratamiento de las cantidades en la banca
El BCV debe instruir a las instituciones financieras que lleven las cuentas de sus clientes y las suyas propias prescindiendo de los valores inferiores a mil bolívares, aprovechando el trabajo ya realizado para la reconversión. Esto no significa reconversión, serán los mismos bolívares actuales pero cualquier saldo inferior a Bs 500 será eliminado y los superiores aumentados a Bs. 1000.
5. Tratamiento de las cantidades en precios y contratos
De manera similar, el BCV puede ordenar que los precios y montos monetarios se expresen en valores iguales o superiores a mil. De mantenerse los niveles actuales de inflación, el BCV ajustará ese valor mínimo cada mes para mantener los valores monetarios dentro de una escala numérica razonable.
Lo que no debe hacer el gobierno o el BCV
Evidentemente las medidas anteriores son meros parches y no traerán la estabilidad que anhela la sociedad. Esto puede motivar a algunos en el gobierno o en el mismo BCV a instrumentar un mecanismo de indexación de montos monetarios, como existe en varios países de la región con pasados inflacionarios, tales como la “unidad de fomento” chilena, la “unidad indexada” uruguaya o la “unidad de valor adquisitivo” argentina.
Si bien este tipo de esquemas contribuyen a brindar crear un marco de referencia estable para cierto tipo de transacciones, por ejemplo, préstamos a largo plazo evitando el uso de divisas formalmente, en algunos casos terminan retroalimentando a la inflación, cuando su uso se hace prevalente en negociaciones salariales, contratos de servicios, entre otros.
Paradójicamente, la mayor dificultad para instrumentar este tipo de mecanismo es la férrea oposición de una directora del BCV en autorizar la publicación del Índice de Precios al Consumidor, secuestrado del conocimiento público desde 2015. Sin un IPC público, no puede haber un instrumento indexado válido y aceptado por todos.
La otra peligrosa tentación es, por comisión u omisión, alentar la dolarización de la economía de manera oficial. Ese proceso ha estado en marcha por un buen tiempo, pero de manera autónoma y por la necesidad de un ancla nominal por parte de la sociedad. Pero tirar la toalla y claudicar aceptando la dolarización por no adoptar las necesarias medidas de ajuste económico será un error. Eso lo demostró Argentina, donde la dolarización no corrigió la indisciplina fiscal. Algo similar pasó en Ecuador, país que ahora está teniendo que realizar un ajuste intenso.
Finalmente, puede estar considerando el gobierno y quizás los nuevos actores en el BCV, traer al país la dualidad monetaria que existe en Cuba. Inicialmente pareció que la criptomoneda lanzada con bombos y platillos en 2017 y ahora languideciendo sin uso, sería el germen de una moneda convertible y manejada con prudencia monetaria, mientras el bolívar quedaría para las transacciones domésticas y para los menos afortunados. Antes de siquiera asomarse a esta opción, convendría que quienes toman decisiones conozcan de cerca lo que le está costando al banco central de Cuba desmontar esa dualidad, que ha traído distorsiones significativas a la economía de ese país.
En conclusión
Tengo el temor que esta no será la última nota que escriba sobre el tema. Así como el billete de cien bolívares ha demostrado tener mayor duración que varios presidentes del BCV, este cuento del gallo pelón de la reconversión seguro dará que comentar en el futuro cercano.
Lamentablemente para los que estamos aquí, este cuento de nunca acabar seguirá carcomiéndonos la tranquilidad. Estos señores que nos desgobiernan no están en capacidad de modificar nada, menos reconocer que se han equivocado. Muy buena la nota, instructiva y echándonos el cuento veraz de esta tragicomedia que es la «reconversión»
Estas medidas poco más que paliativas propuestas por Maximir Álvarez, una verdadera autoridad en materia monetaria, son sencillas y deberían ser tomadas en cuenta por el actual gobierno con miras a disminuir un poco la miseria y la infelicidad de losvenezolanos. Destaca la innovadora medida del sellado y resellado de billetes, perfecta en su simplicidad para tajar un poco la caída hacia el negro abismo de la economía de Venezuela. Cabe decir que ya en Venezuela Nadie, ni el más humilde de los venezolanos, cree que la reconversión servirá de algo.
Muy acertados estos preliminares Maximir , saludos!!!
Muchas gracias José Leonardo
Tan cierto como lo plantea Dr Maximir y que bueno saber de usted un saludo
Muchas gracias, saludos